Capítulo VI · Ex-votos vivos

Testimonios de los que regresaron

Los relatos de migrantes que aseguran haber sido ayudados por Santo Toribio Romo al cruzar el desierto, o asistidos en situaciones desesperadas. Historias documentadas por el santuario, la prensa mexicana y estadounidense, y la investigación antropológica.

Nota del editor

Cómo leer estos testimonios

Los testimonios que siguen han sido recogidos por distintas fuentes a lo largo de cuarenta años: por el santuario mismo a través de los sacerdotes que han estado al frente, por los periodistas que han cubierto el fenómeno desde el año 2002, y por investigadores académicos como Renée de la Torre y Alejandra Aguilar Ros que los han compilado en trabajos arbitrados. Algunos testigos están identificados con nombre completo, edad y procedencia; otros se mantienen anónimos por decisión propia, en particular cuando la travesía involucró cruces sin documentos. Este archivo conserva los nombres solo cuando ya han sido publicados en medios impresos o académicos verificables.

No se busca con esta sección demostrar ni refutar las apariciones. Se busca preservar el testimonio tal como se recibió. La Iglesia Católica no se ha pronunciado oficialmente sobre los relatos individuales — el patronato de facto de los migrantes descansa en la devoción popular, no en un decreto canónico. Lo que sigue es la voz de los propios migrantes, recogida con respeto y sin edición sustancial.

El zacatecano

«Cuando ganen lo suficiente, vayan a Santa Ana»

Jesús Buendía Gaytán, campesino zacatecano, relata un cruce hacia California a mediados de los años noventa. Su testimonio aparece publicado en la página oficial de Catholic.net y ha sido referenciado por varios medios mexicanos posteriores.

Hace dos décadas decidí irme de indocumentado a California para buscar empleo en alguna plantación. Me puse en contacto con un «pollero» en Mexicali pero apenas cruzamos la frontera fuimos descubiertos por la patrulla fronteriza, y para escapar me interné en el desierto con dos compañeros. Llevábamos dos días sin agua. Apareció un joven alto, de ojos claros, vestido muy sencillo, que nos dio agua y nos prestó unos dólares para pagar hospedaje. Nos dijo: «Cuando ganen lo suficiente, vayan a Santa Ana y pregunten por Toribio Romo. Ése es mi nombre.» Con el dinero pagamos el hospedaje y, efectivamente, conseguimos trabajo en el lugar que nos mencionó. Unos meses después vinimos a Santa Ana. Cuando entramos a la iglesia y vimos el retrato del altar, luego luego lo identificamos como el padre que nos ayudó. Al preguntar por él nos dijeron que había muerto hacía 70 años. Nos pusimos a llorar y dimos nuestro testimonio.

Jesús Buendía Gaytán · Campesino zacatecano, 45 añosTestimonio recogido por Catholic.net · Ca. 2004

Desde entonces, Buendía visita al menos una vez al año el templo de Santa Ana de Guadalupe. Su testimonio es de los más citados en la literatura popular sobre Santo Toribio — la estructura tiene los cuatro elementos clásicos: la situación extrema (sed en el desierto), el joven desconocido, la indicación precisa («vayan a Santa Ana»), y el reconocimiento posterior en la fotografía del altar.

Victoria, Texas · 14 de mayo de 2003

El ex-voto del tráiler

En mayo de 2003, un tráiler con 74 migrantes fue abandonado por el traficante en Victoria, Texas, durante una ola de calor. Diecinueve personas murieron asfixiadas. Un sobreviviente, Dagoberto Rodríguez Chávez, originario de Tecomán, Colima, dejó en el santuario de Santa Ana un ex-voto escrito a mano en cartón. La antropóloga Renée de la Torre lo documentó palabra por palabra en su trabajo académico de 2017. Se conserva en el santuario.

Tecoman Colima. Dagoberto Rodríguez Chávez sobrebibiente del trayle que abandonaron en Vitoria Texas el dia 10 de mallo del 2003 o glorioso y rey de los emigrantes Santo Toribio Romo. Te bengo a dar grasia por abernos sacado de ese treyle en que murieron 18 persona de los estados de Huajaca Colima y Puebla y de Honduras y de Estado de Mexico llo Dagoberto te bengo a dar grasias y a entregarte mi co[razón].

Dagoberto Rodríguez Chávez · Tecomán, ColimaEx-voto en cartón, santuario de Santa Ana de Guadalupe · Registrado por De la Torre (2017)

El ex-voto se conserva tal como fue escrito, con su ortografía popular intacta. No se corrige porque corregirlo sería despojarlo de lo que lo hace verdadero — la voz concreta de un hombre que escribió con la caligrafía que tenía, en el cartón que encontró, pocas semanas después de ver morir a dieciocho compañeros dentro de un remolque sellado por la ambición de un traficante y el olvido del Estado.

Acompañamiento en el desierto

La figura junto al océano

Luciano López compartió su testimonio con la revista Aleteia en 2016. El episodio resulta especialmente llamativo porque el reconocimiento vino a través de su esposa, quien rezaba por él en México sin que él supiera.

Vi una figura borrosa de pie junto a lo que parecía ser un océano. Aquella persona me saludó con la mano y empezó a caminar. Me guio hasta un área de descanso con comida y agua. Cuando le conté a mi mujer lo que había pasado, ella dijo: «El que te llevó a lugar seguro fue san Toribio, patrono de los migrantes. Le estuve rezando por ti.»

Luciano LópezTestimonio publicado en Aleteia · 2016
Juan Manuel Aguirre · BBC Mundo

El garrafón que no se vació

Juan Manuel Aguirre dirige la organización civil San Toribio Romo Migrante, dedicada a alimentar a personas sin documentos que pretenden cruzar la frontera. En una entrevista con BBC Mundo en 2013, recogió varios testimonios que ha escuchado en su trabajo cotidiano. Dos se reproducen a continuación.

Un muchacho me contó que estaba a punto de morirse de sed y entonces llegó una persona que le dio agua. Cuando bebió y empezó a recuperarse se dio cuenta de que la persona había desaparecido, pero había quedado un garrafón lleno.

Testimonio anónimo · Relatado por Juan Manuel AguirreBBC Mundo · Diciembre de 2013

Unos migrantes han estado escondidos y cuando pasó la Patrulla Fronteriza no los vieron porque en ese momento rezaban a Santo Toribio.

Testimonio anónimo · Relatado por Juan Manuel AguirreBBC Mundo · Diciembre de 2013

El mismo Aguirre apunta que, con el tiempo, se ha ido formando un circuito de señales visibles en el propio desierto: «Quienes dicen haber encontrado al santo a veces dejan en su camino señales de la aparición, como cruces, piedras marcadas o pequeños altares con las imágenes que llevaban.» La geografía misma del cruce, en cierta forma, se ha convertido en un itinerario devocional.

Agradecimiento tardío

Veinticinco años después

Un ex-voto más reciente, registrado en el santuario en 2024, muestra que los agradecimientos no siempre son inmediatos. Muchos peregrinos regresan décadas después del cruce, cuando la vida se ha asentado del otro lado.

Gracias Santo Toribio porque me ayudaste a cruzar el desierto en 1998. Ahora tengo casa propia en Chicago y mis hijos estudiaron. Vuelvo a darte las gracias veinticinco años después.

Roberto G. · ChicagoEx-voto registrado en el santuario · Octubre de 2023
Variante

El hombre rubio

Una variante frecuente del testimonio, recogida por el propio padre Miguel Ángel Padilla, rector actual del santuario, es la del santo que aparece con rasgos no mexicanos — rubio, blanco, de ojos azules, hablando español con acento. Los antropólogos han señalado que esta variante dice algo sobre la forma en que los migrantes imaginan la ayuda: el salvador no solo es mexicano; también es, momentáneamente, estadounidense.

Incluso existen testimonios de migrantes que aseguran haberlo visto con la apariencia física de un ciudadano estadounidense: rubio, blanco, de ojos claros. Cuando regresan a dar las gracias y ven la estampa, igual lo reconocen, aunque siguen insistiendo en que el que los ayudó no parecía mexicano.

P. Miguel Ángel Padilla · Rector del santuarioEntrevista con Desde la Fe · 2024
La nueva generación de testimonios

Más allá del desierto

Con el endurecimiento de las políticas migratorias estadounidenses a partir de 2017 y el desplazamiento de los cruces hacia rutas de asilo formal, los testimonios en el santuario han cambiado de carácter. Ya no son solo relatos de desierto. Cada vez más son agradecimientos por procesos administrativos que avanzaron, audiencias en corte que salieron bien, deportaciones evitadas, reunificaciones familiares.

Gracias Santo Toribio por la audiencia del viernes pasado. La juez me concedió asilo después de cuatro años de espera. Prometí venir a darte las gracias cuando saliera de la corte. Aquí estoy. Cumplí.

Ex-voto anónimo · Santuario de Santa AnaRegistrado en 2024

Mi hijo está detenido en Eloy desde marzo. Cada semana vengo a encender una vela. El abogado dice que hay esperanza. Santo Toribio, tú que conoces el miedo de estar encerrado, sácalo de ahí.

Madre anónimaIntención dejada en el santuario · 2024

Estos testimonios no cumplen la estructura clásica — no hay aparición, no hay agua en el desierto, no hay reconocimiento en la fotografía. Son de otra naturaleza: peticiones sostenidas, agradecimientos por procesos largos, acompañamiento en la espera. El santo migrante que guiaba en el desierto sigue guiando, pero ahora también en los tribunales, los consulados, las salas de espera. La devoción se adapta a la geografía de los obstáculos.

Coda

Los que no llegaron

Cualquier archivo honesto sobre el culto migrante tiene que reconocer esto: el santuario recibe el testimonio de los que llegaron, pero existen también los que no llegaron. Los que murieron en el desierto, los que quedaron en el tráiler, los que fueron devueltos, los que desaparecieron en el camino. De esos no hay ex-votos, porque los muertos no escriben cartones. Pero están ahí, implícitos, en cada pared cubierta de agradecimientos.

La antropóloga Renée de la Torre ha insistido en este punto: la devoción a Santo Toribio no es una demostración estadística de que el santo salva migrantes (no lo es, no lo puede ser). Es otra cosa más humilde y más profunda — una forma de darle sentido a la experiencia del cruce, de disminuir el miedo, de sostener a las familias que esperan. El que se salvó trae estampas y encargos. El que no se salvó deja, sin proponérselo, el peso de todos los que cruzan. Las paredes del santuario sostienen unos y otros.

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Fuentes citadas

  • Orozco / Catholic.net (s.f.) — Testimonio de Jesús Buendía Gaytán recogido en el artículo «Toribio Romo González, Santo. El santo protector de los migrantes».
  • De la Torre (2017) — Renée de la Torre, «Religión y reescalamiento». Norteamérica, 12(2). Transcripción y análisis del ex-voto de Dagoberto Rodríguez Chávez.
  • Aleteia (2016) — «El santo protector de la frontera de México tiene un modo de aparecer». Testimonio de Luciano López y otros.
  • BBC Mundo (2013) — «Toribio Romo, el santo que rescata a migrantes en México». Entrevista con Juan Manuel Aguirre, director de San Toribio Romo Migrante.
  • Desde la Fe (2024) — Entrevista al P. Miguel Ángel Padilla, rector actual del santuario de Santa Ana de Guadalupe.
  • Registros del santuario (2023–2024) — Ex-votos, intenciones y cartas recibidas en Santa Ana de Guadalupe, consignadas por los sacerdotes del santuario.
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